Capítulo 05

Montaña

Refugios de piedra entre cumbres y bosques.

Refugio de montaña

Subir es una forma de irse. Cada cien metros de altitud, el aire se aclara, la voz baja, los problemas se hacen más pequeños porque hay más cielo encima de ellos.

España tiene más montaña de la que parece: el Pirineo, los Picos de Europa, la Sierra de Gredos, las Alpujarras, el Moncayo, los Ancares. Cada cordillera tiene refugios, pequeñas casas rurales, monasterios reciclados en hospederías. Allí se duerme bien. Se come fuerte. Y, sobre todo, se calla mucho.

Cuatro retiros de altura

Pirineo aragonés

Valle de Pineta

Hayedos, ríos color jade, un parador al fondo de un circo glaciar. Para perderse una semana de octubre.

Picos de Europa

Sotres y Bulnes

Aldeas colgadas, queso azul, niebla por la mañana. Bulnes solo se llega a pie o en funicular.

Sierra Nevada

Alpujarras

Pueblos blancos en terrazas, acequias árabes, calabazas colgadas. Yoga al amanecer entre almendros.

Sistema Ibérico

Sierra de la Demanda

Bosques de robles centenarios, monasterios desocupados, ríos para meter los pies. Casi nadie.

Qué hacer en la montaña

Lo primero, casi nada. Las primeras 48 horas, el cuerpo se aclimata y la cabeza también: bajan las pulsaciones, baja el ruido interior. A partir del tercer día, el sueño cambia. Aparecen ganas naturales de caminar, de leer, de mirar fijamente el fuego.

Llévate libros que no hayas podido leer en casa. La montaña les da otra textura: lo que en la ciudad parecía pesado, aquí pesa lo justo.

Una rutina posible