Capítulo 03

Balnearios

Aguas termales que llevan siglos sanando.

Interior de balneario

En España, el agua sana desde antes que hubiera España. Los romanos plantaron sus termas sobre manantiales que los íberos ya conocían. Quince siglos después, esos mismos manantiales siguen brotando, calientes, mineralizados, lentos.

El balneario español no es un spa de hotel. Es un edificio del XIX, casi siempre algo decadente, con pasillos largos, butacas de mimbre y un olor inconfundible a azufre y a sábana planchada. Se va a tomar las aguas: bebidas, inhaladas, en baño caliente, en chorro frío. Se va, sobre todo, a no hacer nada con método.

Cuatro balnearios para empezar

Galicia

Caldas de Reis

Pueblo de aguas templadas y puentes de piedra. Dos fuentes públicas humean en plena calle. Camina, báñate, repite.

Aragón

Balneario de Panticosa

A 1.636 m, entre las cumbres del Pirineo. Edificios de principios del XX rodeados de un circo glaciar.

Cataluña

Caldes de Montbui

Termas romanas en activo. El agua brota a 70°. Tradición de hervir huevos en la fuente pública.

Andalucía

Alhama de Granada

Hammam medieval excavado en la roca, junto a un tajo vertiginoso. Vapor, silencio y una luz dorada.

El ritual del balneario

Los tratamientos termales se notan a partir del cuarto o quinto día. Un fin de semana relaja; una semana cambia el cuerpo.