Capítulo 09

Cuaderno

Páginas en blanco para tu propio descanso.

Cuaderno abierto con flores

Un cuaderno y un lápiz pesan menos que el móvil y, sin embargo, recogen mucho más. El gesto físico de escribir a mano cambia la atención: obliga a mirar, a elegir, a quedarse un poco más en cada cosa.

No hace falta saber escribir, ni redactar bien. Basta con anotar lo que se vio, lo que se comió, lo que se sintió. Tres frases al día son suficientes. Al volver a casa, esas tres frases serán la memoria más fiable del viaje.

Cinco preguntas para abrir el día

  1. ¿Qué olor he notado nada más despertarme?
  2. ¿Qué sonido se ha repetido durante la mañana?
  3. ¿A quién he mirado de verdad hoy?
  4. ¿Qué he comido despacio?
  5. ¿Qué me llevaría de este lugar si solo pudiese llevarme una cosa?

Cinco preguntas para cerrar

  1. ¿En qué momento del día estuve presente?
  2. ¿Qué pensamiento se ha disuelto sin que yo hiciera nada?
  3. ¿Qué me ha sorprendido?
  4. ¿Qué echo de menos —y qué no?
  5. ¿Cómo respira mi cuerpo ahora mismo?

Escribir a mano no documenta el viaje. Lo digiere.

«El viaje no termina cuando se vuelve. Termina cuando se ha escrito.»Bruce Chatwin (libre)